Todo es pasajero y todos somos pasajeros de un vehículo que anda con rumbo incierto. En el viaje, nos topamos con muchas situaciones y sentimientos; también pasajeros. A veces nos quedamos varados, y pensamos que nunca va a volver a arrancar; sin embargo, lo hace. Y así seguimos, transitando un camino cuyo final nos es ajeno. Sólo en nosotros está priorizar el placer del viaje. Exprimirlo y tomar lo mejor de él, beber lo dulce y aprender de lo amargo. No vale la pena pensar en el destino, sino disfrutar del recorrido.
miércoles 22 de julio de 2009
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1 hippies psicodélicos cantan:
¡Así se dice!
(:
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